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Compré el smartphone 4G más barato del mundo para conocer el futuro de la tecnología en África

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A principios de este mes apreté el gatillo y adquirí lo que se podría decir que era el teléfono inteligente 4G más barato libre en cualquier sitio.

A € cuarenta y nueve y noventa y nueve, incluidos impuestos y envío (alrededor de € sesenta y cinco, AU € noventa), el Mara X1 estaba a la venta en Amazon R. Unido (mas semeja estar agotado en el instante de redactar este artículo).

Hay otros teléfonos inteligentes más asequibles en el mercado (a través de Aliexpress), mas el X1 es el único teléfono nuevo que combina tres GB de RAM y una versión reciente del omnipresente sistema operativo móvil Android de Google.

África, ¿la próxima frontera?

En estos días, lo último que deseas hacer es ejecutar una versión precedente de Android con más vulnerabilidades y orificios que queso suizo. El X1 es un teléfono realmente bien construido con Android diez, 4 cámaras, NFC, un escáner de huellas digitales, una garantía de un par de años y muestra con orgullo en la caja del producto un enorme logo «Hecho en África».

Durante bastante tiempo, el segundo continente más grande se ha quedado atrás en tecnología. Esto resultó ser una bendición disfrazada hasta determinado punto, ya que una generación de usuarios pasó de forma directa a la tecnología móvil que en un inicio carecía del tipo de mentalidad heredada común en los países tecnológicamente más avanzados, en especial en Occidente. Menos líneas fijas, una flota parcialmente pequeña de computadoras portátiles y de escritorio, y efectivamente no la misma dependencia de las interfaces de usuario tradicionales basadas en computadoras de escritorio.

Un cuadro en blanco que otros ya han tratado de conquistar, se suponía que la computadora portátil OLPC XO de Nicolás Negroponte llevaría la computación omnipresente a África y otros continentes hambrientos de tecnología. Esto jamás se materializó y los teléfonos inteligentes llenaron el vacío.

En dos mil dieciocho, un joven emprendedor, Ashish Thakkar, presentó el Maraphone X1 y Z1. Con sede en Ruanda, Thakkar es un hombre de negocios atractivo con muchas citas en su cuenta de Twitter y una actitud almizclada cara la contrariedad. “China tiene Huawei, Xiaomi; USA tiene el iPhone y por último África tiene Maraphone. Este proyecto va a mostrar el potencial y la capacidad de África para generar teléfonos inteligentes accesibles y de alta calidad en África, por africanos, para africanos y para el resto del mundo”, bromeó Thakkar en el lanzamiento de la marca.

Sin embargo, las cosas salieron mal; la compañía no ha lanzado un teléfono inteligente desde ese momento (salvo que cuente el Mara S, con su RAM de 1 GB y ROM de ocho GB como digno del apodo de teléfono inteligente). Es prácticamente seguro que el X1 que adquirí fue el que se descontó por borrado y toda la historia sirve como advertencia para los recién llegados ambiciosos que carecen de repercusión global, un presupuesto de marketing prácticamente infinito o, en nuestra historia, el apoyo de China.

Material impresionantemente duradero

Mara, la empresa detrás de Maraphones, tenía factorías en Ruanda y Suráfrica y en febrero de dos mil veintidos se publicó un informe de noticias que revelaba que la planta de fabricación de Suráfrica había cerrado de forma permanente. Resultó que edificar teléfonos inteligentes es la parte simple. Si bien los vendas… A lo largo de la última década, los fabricantes chinos han robustecido continuamente su control sobre el mercado mundial de teléfonos inteligentes y, si no fuese por la caída de Huawei en dos mil veinte, es prácticamente seguro que competirían con Samsung por el primer puesto. La hegemonía que vemos en el mundo Windows (Lenovo, Dell y HP) se refleja en el cosmos Android (Oppo, Xiaomi y Samsung).

La dicotomía actual del ecosistema entre Windows y Android llegó para quedarse, con empresas que muestran una afinidad realmente fuerte por el primero y usuarios que muestran una preferencia realmente fuerte por Google. Donde las cosas se ponen interesantes de forma rápida es en el software y los servicios, donde las barreras de entrada son prácticamente inexistentes, lo que deja que muchos demandantes de países menos desarrollados prueben cosas nuevas.

Y los africanos han visto mucha acción últimamente; una ojeada a mi feed de noticias lo testimonia, en especial respecto a Fintech. Sundar Pichai de Google ha prometido una inversión de mil millones de dólares americanos para impulsar la conectividad africana y apresurar la transformación digital. El dúo nigeriano, Tingo y Flutterwave, tienen un valor de prácticamente € diez mil millones conforme sus valoraciones más recientes y una serie de pequeñas empresas emergentes han atraído una inversión significativa, una clara indicación de que África está abierta para los negocios en lo referente a Software as a Service.

(Crédito de la imagen: Futuro/Desire Athow)

China desea un pedazo del pastel africano

Un informe de diciembre de dos mil veintiuno de Yinka Adegoke de The Rest of the World pinta un panorama inquietante de la creciente repercusión tecnológica de China en África. Se han invertido miles de millones de dólares americanos desde principios de dos mil diez en infraestructura básica como parte de su iniciativa «Digital Silk Road» que le da a China una repercusión sin parangón sobre de qué forma los africanos emplean la tecnología: miles de metros cuadrados de centros de datos, millas y millas de fibra óptica. .

ZTE y Huawei prosiguen siendo dos de los mayores distribuidores de infraestructura del continente a pesares de su condición de parias en Occidente. Transsion, un fabricante de teléfonos poco conocido en Europa y EE. UU., tiene el cincuenta % del mercado africano total de teléfonos inteligentes con 3 marcas (itel, Infinix y Tecno) y tiene una capitalización de mercado de €12 mil millones. Esta fue seguramente la razón más esencial por la que Mara fracasó.

Todo esto para decir que cuando se trata de hardware, China, la potencia manufacturera mundial, no tiene competencia. Si está abordando un mercado maduro (por servirnos de un ejemplo, teléfonos inteligentes) donde los diferenciadores, además de esto del costo, son inexistentes, entonces no se moleste por el hecho de que va a gastar demasiado en marketing. Si se trata de un proyecto emergente, sencillamente prosiga el libro de jugadas de Elon Musk. África, según parece, podría concluir transformándose en una potencia de software a lo largo de la próxima década, mas la sombra de China se cernirá sobre su éxito, para bien o para mal.

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