Conseguir una adaptación cinematográfica triunfante de un libro popular es una labor difícil: si te confundes, los entusiastas devotos de una serie no van a estar satisfechos. Es todavía más bastante difícil si este libro es particularmente complejo y no ha dado históricamente el salto a la pantalla grande con mucho éxito creativo o bien una narración congruente.

Eso resume la situación que rodea a Dune, la próxima adaptación cinematográfica de Warner Bros. de la histórica novela de Frank Herbert de mil novecientos sesenta y cinco. La epopeya de ciencia ficción tiene una base de entusiastas fanáticos y una trama complicada: una receta potencial para el desastre para cualquiera que sea suficientemente valiente. transformarlo en una película.

No obstante, con el entusiasta de Dune y el directivo de Blade Runner dos mil cuarenta y nueve Denis Villeneuve a la cabeza, el tratamiento que Warner Bros.ha dado a la icónica novela de Herbert en la pantalla grande podría tener más posibilidades de éxito que la desacreditada oferta de David Lynch en mil novecientos ochenta y cuatro.

Entonces, ¿de qué manera se sostiene la versión de Villeneuve? Dune es una adaptación apasionante que hace justicia a la enorme saga de ciencia ficción de Herbert, si bien ciertos inconvenientes lo obstruyen a lo largo de sus 2 horas y media de ejecución.

Ambientada en un futuro lejano, Dune prosigue a Paul Atreides (Timothée Chalamet), el heredero de la casa Atreides, mientras que el emperador de la galaxia les confía a él y su familia Arrakis, un peligroso planeta yermo.

Asimismo conocido como Dune, Arrakis es la única fuente de «condimenta», la substancia más bella del cosmos, que dota a sus usuarios de habilidades sobrehumanas y vuelve posible los viajes interestelares.

No obstante, no pasa bastante tiempo antes que la Casa Atreides se halle combatiendo en múltiples frentes. Los contrincantes de la casa Harkonnen miran con envidia la minería de «condimentas» de Arrakis. Los nativos del planeta en los Fremen, como los enormes vermes de arena que nadan en los desiertos, asimismo presentan amenazas notables. Lo que prosigue es una crónica de ciencia ficción para todas y cada una de las edades, con muchos giros y vueltas que van a dejar a los espectadores encantados.

La naturaleza elaborada de Dune se ejemplariza por el tamaño de su abanico. Al lado de Paul, Duke Leto (Oscar Isaac) y Lady Jessica (Rebecca Ferguson), la adaptación de Villeneuve nos presenta a dieciseis personajes primordiales y secundarios.

Con cada uno de ellos representado por un nombre de estrella, y puesto que todos son clave para la historia expansiva de Dune, podría meditar que es imposible presentar transparentemente a la audiencia cada personaje, su personalidad y sus motivaciones.

Oscar Isaac y Josh Brolin como Leto Atreides y Gurney en Dune

(Crédito de la imagen: Warner Bros.)

No tan. Se consigue un buen equilibrio que nos da una idea de los primordiales jugadores de Dune y nos deja relacionarnos esporádicamente con cada personaje.

Vemos, por poner un ejemplo, de qué manera Paul se siente apabullado con la expectativa de cualquier día liderar la Casa Atreides, en tanto que tenemos la ocasión de hacer un cómputo de los defectos de estos personajes como individuos y colectivos. Ver de qué manera múltiples personajes, incluidos Gurney (Josh Brolin), Stilgar (Javier Bardem) y Chani (Zendaya) interaccionan con Paul y entre ellos, asimismo da muchos instantes amenos y tensos durante la película. Hay una mezcla sintética de actores en Dune y sus talentos se usan satisfactoriamente para conseguir el máximo efecto.

Lo mismo puede decirse de de qué manera Dune establece el cosmos falso de Herbert. Villeneuve hace un buen trabajo al zambullirnos en los muchos lugares de la película, dejando que las vistas panorámicas y el esplendor escénico de Dune ocupen periódicamente el centro del escenario y rompan la narrativa. Es una película visualmente impresionante: efectivamente puedes advertir las semejanzas cinematográficas entre los trabajos precedentes de Dune y Villeneuve, incluidos Arrival y Blade Runner dos mil cuarenta y nueve.

Aun cuando la trama de Dune empieza a adentrarse en el territorio de la exhibición, tiene una forma nueva de dar información clave a las audiencias que no interrumpe su flujo. Los diarios educativos holográficos de Paul brindan suficiente explicación sobre temas esenciales, como la historia de Arrakis, sin ser demasiado complejos ni tomarse de la mano de los espectadores. Se emplea de forma eficaz a lo largo de toda la actuación de Dune, rompiendo su tradición en pedazos del tamaño de un mordisco que son más simples de digerir.

Tratándose de su acción, Dune ofrece escenarios pasmantes y secuencias de lucha más íntimas en igual medida.

Una captura de pantalla de la Gran Batalla de Dune que tiene lugar en Arrakis

(Crédito de la imagen: Warner Bros.)

El alcance de su mayor batalla es un espectáculo digno de contemplar y, honestamente, debe verse en la pantalla grande. Sí, existen muchos elementos de efectos visuales que dan vida al drama, mas la filma de Greig Fraser asimismo añade una capa de realismo visceral a la peculiaridad. Es un espectáculo fiero y en ocasiones desgarrador que se desarrolla en múltiples mini-actos, inspirándose en sets del mismo modo gigantes que se ven en Star Wars y El señor de los anillos.

Por último, la Gran Batalla de Dune da paso a reyertas de menor escala, y acá es donde tienen sitio ciertos mayores golpes y giros de la película. Efectivamente, hay una sensibilidad de Juego de Tronos en estos instantes, mas asisten a embellecer, en vez de obstruir, los ritmos sensibles de la historia que se desarrolla en la pantalla.

El primordial inconveniente con Dune es que tras este instante clave, su trama empieza a culebrear cara una conclusión levemente insatisfactoria y bastante áspera.

Tras ganar impulso cara su batalla culminante, Dune pasa este instante de crescendo y de forma extraña empieza a superar su bienvenida. Existen algunas sorpresas tras la batalla en la tienda, como ciertas escenas precisas que charlan de los acontecimientos traumáticos que terminan de ocurrir.

Mas los últimos veinte minutos de Dune se sienten como el inicio de una posible segunda película, en vez del punto de parada perfecto requerido por esa primera parte. Villeneuve siempre y en todo momento ha planeado contar la historia de Dune mediante 2 películas, con lo que puedes admitir a medias el final pasmoso de esta película. Todavía de este modo, la última una parte de su tercer acto semeja un tanto inútil. Si hubiese terminado ya antes, podría haber tolerado un epílogo más estrecho o bien aglutinante.

Paul Atreides, Lady Jessica, Chani y Stilgar en la película de Warner Bros Dune

(Crédito de la imagen: Warner Bros.)

La final de Dune es su inconveniente primordial, mas hay otros inconvenientes que son un tanto chirriantes.

Por una parte, en ocasiones es bastante difícil oír lo que afirman algunos personajes. Como en ciertas películas recientes de Christopher Nolan, las líneas concretas de diálogo son bastante difíciles de discernir: esto es conflictivo para una película que requiere toda la atención del espectador para entender lo que sucede. En cuanto al resto, la edición de sonido de Dune es genial, la partitura de Hans Zimmer es impresionantemente gloriosa, lo que hace que las escenas con un parloteo indistinguible sean todavía más frustrantes.

Dune cae un tanto en la trampa de la que asimismo han sido víctimas otras grandes películas de reparto. Aunque hace un enorme trabajo al traernos su esencial abanico, no hay suficiente tiempo a fin de que todos experimenten un desarrollo significativo del personaje. O bien a fin de que retumben en el público a un nivel sensible antes que las cosas salgan mal.

Como es lógico, Paul de Chalamet, Rebecca de Ferguson y Duncan Idaho de Jason Momoa tienen una serie de instantes que dejan un nudo en la garganta. Conque no sorprende que este trío sea la culminación del genial reparto de Dune. Mas además del Leto de Isaac, absolutamente nadie fuera de este triunvirato consigue recompensas sensibles por sus personajes. Es un tanto desilusionante que estén destinados a ser una parte integral de la historia general de Dune.

Lo que pensamos

Duncan Idaho de Jason Momoa se enfrenta a varios enemigos en Dune fight

(Crédito de la imagen: Warner Bros.)

«Esto es solo el inicio», afirmó Chani de Zendaya a Paul de Chalamet en los instantes finales de Dune.

Ella lleva razón, evidentemente. Dune es solo la primera entrada en la duología cinematográfica planeada de Villeneuve, al paso que un spin-off de HBO Max llamado The Sisterhood asimismo está en proceso.

Dune no está exenta de defectos, mas por norma general Warner Bros tiene un potencial éxito en sus manos. Es una maravilla cinematográfica atmosférica, temperamental y expansiva que, si bien su material original la antecede, tiene matices de 2001: A Space Odyssey, Mad Max e inclusive Gladiator en su ejecución. Asimismo es una película espesa temáticamente que explora la herencia familiar, la política, la longevidad de los imperios y el ambientalismo.

Asimismo es un logro que Villeneuve pueda presentar el trabajo detallado de Hébert de una forma que lo haga alcanzable a un público más extenso. Dune no renuncia a la naturaleza ambiciosa de su material original para atraer al público en general: se implica en la complicada novela de Herbert al paso que la hace simple de comprender. Compare eso con el conocido intento divisivo de mil novecientos ochenta y cuatro de David Lynch, y no es poca cosa.

Dune aspira a hacer justicia a su material original, y lo hace con aplomo. Si Dune Part dos es igualmente leal, siempre y cuando Warner Bros lo ilumine tras su peligroso lanzamiento de transmisión híbrida, probablemente la adaptación de Villeneuve, como el libro de Herbert, pueda transformarse en la obra de arte esencial del directivo. No obstante, salvo que esa segunda película consiga el visto bueno, Dune se siente un tanto incompleta.

Dune llega a los cines del R. Unido el jueves veintiuno de octubre. Aterriza en los cines y en HBO Max (en un bulto sin publicidad) en los U.S.A. el viernes veintidos de octubre.

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