Intel y el Barcelona Supercomputing Center (BSC) anunciaron una inversión de 400 millones de euros en un nuevo laboratorio dedicado al desarrollo de procesadores RISC-V.

La instalación se centrará en la construcción de procesadores basados ​​en RISC-V para impulsar sistemas informáticos de alto rendimiento (HPC), así como chips especiales para inteligencia artificial y vehículos autónomos.

El objetivo es habilitar sistemas de clase zettascale unas 1000 veces más potentes que las supercomputadoras más rápidas de la actualidad, un hito que Intel pretende lograr en los próximos cinco años.

“La computación de alto rendimiento es la clave para resolver los problemas más difíciles del mundo y en Intel, tenemos el ambicioso objetivo de entrar rápidamente en la era de la escala zetta para HPC. [sic]dijo Jeff McVeigh, vicepresidente y gerente general de Super Compute Group de Intel.

“El Barcelona Supercomputing Center comparte nuestra visión de este objetivo, con un enfoque igualitario en la sostenibilidad y un enfoque abierto. Estamos encantados de asociarnos con ellos para embarcarnos en esta aventura.

Intel y RISC-V

RISC-V es una arquitectura de conjunto de instrucciones (ISA) gratuita y de código abierto creada en torno a los mismos principios de diseño que los núcleos patentados de Arm. Por el momento, las CPU basadas en RISC-V son mucho menos comunes que los chips basados ​​en Arm o x86, pero el movimiento parece estar ganando impulso.

La idea de Intel, el custodio de x86, de adoptar procesadores basados ​​en RISC-V puede sorprender a algunos, pero hay muchos métodos para la locura.

La relación potencia-rendimiento lograda por la serie Graviton de Amazon y otros chips de servidor basados ​​en Arm es prueba suficiente de que RISC-V podría tener un futuro en el extremo superior del espectro de rendimiento, no solo en dispositivos de bajo consumo.

Si Intel quiere mantener su sólida posición en el mercado de centros de datos y HPC, tiene sentido que la empresa explore opciones más allá de x86, aunque el auge de RISC-V podría conducir en última instancia a menores ingresos por licencias.

La última inversión sigue a una promesa de mil millones de dólares realizada en febrero, en la que Intel ofrecerá apoyo a varias empresas en el ecosistema RISC-V. La atención se centrará en construir los cimientos de productos modulares que utilicen múltiples ISA.

Como parte del mismo anuncio, Intel reveló que se convertiría en miembro de RISC-V International, la organización sin fines de lucro que preside RISC-V ISA y sus extensiones.

Los nuevos lanzamientos de RISC-V de Intel no indican una caída en el gasto en diseños basados ​​en x86, ni mucho menos. Pero muestran que la compañía se está preparando para un futuro potencial en el que x86 ya no es el mejor perro.

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