Uno de los pocos beneficios de la pandemia es que ha expuesto inconvenientes de cultura laboral que no se han resuelto a lo largo de décadas.

Irónicamente, si bien pasan la mayoría del tiempo encerrados en sus hogares, los trabajadores han gozado de un nivel infrecuente de libertad a lo largo de los últimos dieciocho meses. El apogeo del trabajo recóndito ha probado que el personal no precisa estar encadenado a escritorios para ser productivo, ni precisa ser observado como un halcón. Mientras, el cierre de escuelas y otras circunstancias mitigantes han tolerado a los empleados trabajar fuera de las 9 a 5 horas usuales.

Conforme el planeta surge de la pandemia, las compañías van a deber meditar pausadamente qué elementos de esta nueva cultura laboral sostendrán y qué suprimirán. Ciertos procurarán regresar prácticamente por completo a las viejas formas de trabajar, en tanto que no hay mejor truco de productividad que reunir a las personas en la oficina.

No obstante, conforme Tom Fairey, CEO y cofundador de Stakester, este periodo de transición creó un terreno fértil para la experimentación. En vez de retirarse a su zona de confort, afirma, las compañías deberían buscar formas de aprovechar el cambio cultural positivo provocado por la pandemia.

“Una start-up es solo una experiencia”, afirmó a LaComparacion Pro. «Muchas start-ups charlan de probar con productos o bien estrategias de marketing, mas pocas charlan de probar con la cultura».

“No deseamos crear una cultura en la que las personas lleguen a las nueve am, tomen su reposo para comer a la mitad del día y se vayan a casa de noche. Si deseas sacar lo mejor de las personas, eso sencillamente carece de sentido.

Aunque Fairey ha elaborado una serie de ensayos en los últimos meses, una de sus ideas más triunfantes ha sido brindar a los empleados una hora de juego al día, cuando lo deseen.

Una nueva tendencia

Fundada en dos mil diecinueve, Stakester es una plataforma móvil para Android y también iOS que conecta a quienes procuran jugar juegos para videoconsolas (como FIFA, CoD y Rocket League) de forma competitiva, con dinero real en juego.

Antes que empiece un partido, cada jugador deposita una suma de dinero, que fluctúa entre € 1 y € veinticinco. El papel del Stakester es facilitar el partido, mas asimismo regentar las reglas y cerciorarse de que no haya juego sucio en curso.

A primer aspecto, Stakester se semeja mucho a una plataforma de juegos y, por definición técnica, podría serlo. Mas Fairey afirma que está tajantemente contra la idea de los juegos de azar, con lo que la compañía solo deja a sus usuarios jugar juegos de habilidad y solo en un contexto individual.

Tom Fairey, director de Stakester (Crédito de la imagen: Stakester)

Puesto que la mayor parte de las personas pasan más tiempo en la casa de lo común, Stakester ha despegado desde principios de año. Conforme Fairey, la compañía cuenta en la actualidad con sesenta usuarios activos y está medrando entre un quince y un veinte% mensual. Y los jugadores más comprometidos de la plataforma han participado en cientos y cientos de enfrentamientos diferentes.

No obstante, al comprobar estos datos, Fairey apreció otra tendencia. La actividad en la plataforma Stakester mostró un incremento del cuatro,500% en la cantidad de personas que juegan juegos para videoconsolas entre las dos p.m. y las cuatro p.m. Era justo suponer que por lo menos una parte de este incremento podría atribuirse a quienes trabajan desde casa.

Cautivado por la idea de que los juegos de azar podrían desempeñar un papel en la creación de una jornada de trabajo más saludable, Fairey tomó la resolución de emplear a sus empleados como conejillos de indias. Y quedó agradablemente sorprendido por los resultados.

La belleza de la competencia

Aunque no tiene datos específicos para apoyar sus aseveraciones, Fairey nos afirmó que los niveles de productividad han sido significativamente más altos desde la introducción de la nueva política de juegos. Asimismo afirma que las relaciones entre los miembros del equipo se han robustecido, que su personal pueden solucionar inconvenientes de forma más creativa y que las personas escogen activamente pasar más tiempo en la oficina.

Cuando se le preguntó si el éxito de su experimento descubrió algo concreto sobre el juego como medio, Fairey nos afirmó que piensa que habla más del valor de un factor particular del juego: la competencia.

Aunque no todos y cada uno de los empleados escogen la opción de una hora en Stakester, muchos lo hacen. Y Fairey afirma que la mayor parte opta por jugar juegos multijugador entre sí, en contraste a los títulos para un solo jugador más meditativos.

La compañía tiene un bot en Slack para emparejar empleados azarosos, lo que quiere decir que se incita al personal a establecer relaciones más angostas con personas fuera de su equipo o bien departamento inmediato. Y si bien ha habido concursos febriles, la gente en general está de mejor humor, notifica Fairey.

Su teoría es que los efectos positivos de la competición en un ambiente de juego son afines a los del ejercicio físico; Del mismo modo que el ejercicio físico, el juego requiere tanto la concentración de los jugadores (y por tanto suprime cualquier inconveniente relacionado con el trabajo que podría jugar en la psique) y eleva la frecuencia cardiaca sobre el nivel normal. Como atleta ávido, Fairey piensa que estas cualidades son esenciales para asistir a los empleados a sostenerse productivos a lo largo del día.

“Queremos ser la mejor empresa para trabajar. Para hacer esto, procuramos crear una mentalidad atlética; aceptamos que trabajo + reposo = éxito ”, explicó.

«Jamás se aguardaría que un atleta hiciese su mejor esmero a lo largo de 4 horas seguidas. Por ende, crear un ambiente en el que se anime a las personas a reposar activamente tiene una serie de ventajas: las personas están más sanas, más relajadas y pueden darle una ocasión a su cerebro reiniciar. »

Naturalmente, Stakester es un género de negocio muy concreto, ya construido sobre la base de la competencia y ya integrado en el ecosistema del juego. No obstante, Fairey insiste en que un experimento como el suyo generaría exactamente el mismo género de juegos. Resultados en cualquier negocio.

«Esencialmente, creo que la mayor parte de las compañías cometen el fallo de intentar lidiar con los síntomas de baja productividad a posteriori, en vez de intentar estimular a las personas a estar más saludables, tanto mental como físicamente», nos afirmó.

“Por supuesto, diferentes personas escapan de diferentes formas. Mas, realmente, se trata de que la gente sepa que está bien tomarse un reposo.

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