La carrera profesional que seguimos es el eslabón básico de nuestra solvencia financiera y, como tal, es fundamental implicarse al máximo en cada uno de los pasos que vamos dando. En caso de seguir una trayectoria laboral por cuenta propia, todo empieza con el proceso de darse de alta como autónomo. Un trámite administrativo que, como tantas otras gestiones con las administraciones públicas, no resulta todo lo eficiente que nos gustaría. Ante tal realidad, lo más adecuado es asesorarse de antemano en favor de analizar en profundidad todas las cuestiones de interés, siendo así capaces de facturar de forma legal y convertirnos en los dueños de nuestra vida laboral.

 

Cuándo y cómo darse de alta como autónomo

El primer planteamiento que te debes hacer antes de convertirte en autónomo, es si efectivamente estás obligado a hacerlo. Por lo tanto, si bien es cierto que saber donde darme de alta como autonomo es esencial, carece de sentido hacerlo si Hacienda no te obliga a cumplir con esta función.

Hay dos casos en los que deberás darte de alta en la Seguridad Social como profesional autónomo. El primero de ellos es que tu facturación anual supere el Salario Mínimo Interprofesional; es decir, que ganes más de 14.000€ al año (1.000€ mensuales en 14 pagas). Lo mismo ocurrirá si tu actividad es habitual y no esporádica.

Si cumples estos dos requisitos, entonces te tocará ponerte en contacto con una asesoría especializada en la materia. Algo que te ahorrará tiempo y disgustos, asegurando que todo se resuelve de forma rápida para así ponerte manos a la obra como trabajador por cuenta propia.

 

Documentos que debes presentar para darte de alta como autónomo

En materia administrativa, el alta autonomo te obliga a presentar un buen volumen de documentos. El primero de ellos es el modelo 036 de Hacienda, que se puede presentar bien online o de forma presencial. Un fichero en el que indicarás el inicio, la modificación o el cese de tu actividad profesional.

Asimismo, debes aportar el modelo 840. Este es el documento del Alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas y consiste en seleccionar el epígrafe en el que te vas a especializar. Cada sector tiene su propio epígrafe, pudiendo elegir más de uno si fuera el caso.

Por último, te tendrás que dar de alta en el RETA, es decir, en la Seguridad Social. Esto se lleva a cabo mediante el modelo TA521, complementándose con tu DNI y la tarjeta de afiliación de la Seguridad Social. También puedes presentarlo en oficinas físicas o de forma telemática.

 

Tarifa plana, cuánto vas a pagar cada mes

Acudir a una asesoría a la hora de darse de alta como autonomo no es una opción, puesto que de ello depende tu viabilidad financiera desde el primer momento. Además de garantizar que pasamos a operar en base a los márgenes legales, también nos sirve para aprovechar todas las ayudas disponibles.

La primera que se puede recibir es el hecho de pagar una cuota reducida durante el primer año. En lugar de asumir los 293’94€ de la tarifa de autónomos, tendrás una tarifa plana de 60€. Esta se irá incrementando durante los dos años siguientes hasta alcanzar la cifra máxima.

Del mismo modo, una gestoría se encargará de asesorarte sobre otras tantas subvenciones existentes y de seleccionar tu nivel de cotización perfecto. Una serie de cuestiones que, de una forma o de otra, repercuten en tu poder adquisitivo.

 

Ya soy autónomo, ¿y ahora qué?

Si ya has cumplimentado el alta autonomos Madrid, ya estarás listo para iniciar tu actividad profesional con absoluta transparencia de cara a Hacienda. No obstante, esto está lejos de ser el final de tus preocupaciones, sino el principio de una serie de gestiones que no puedes pasar por alto.

Cada tres meses, tendrás que presentar la declaración trimestral del IVA, desgravándote así todo cuanto representa un coste para tu empresa. Si no lo repercutes en tus clientes, también deberás presentar el IRPF de forma trimestral, por lo general fijado en un 15% sobre tus facturas brutas.

De manera anual, tienes la obligación de recoger en un solo documento las cuatro presentaciones del IVA. Así como, por supuesto, la declaración de la renta. En ella indicarás todo lo que te desgravas para, de este modo, optimizar tu volumen de ganancias.

 

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